Evolución Reciente de la Industria Petrolera Venezolana y Situación de PDVSA

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Luis E. Giusti L

*Artículo El Espectador

I. Petróleos de Venezuela (PDVSA)

La empresa petrolera estatal venezolana, Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA) fue fundada en Agosto de 1975, en preparación para convertirse en la casa matriz de la industria petrolera a ser nacionalizada a partir del 1ero de Enero de 1976. PDVSA fue configurada con base en una ley orgánica especial, la cual puso en evidencia la clara visión de los legisladores de aquel entonces, ya que incorporó todas las provisiones necesarias para proteger a la corporación de las debilidades y defectos seculares de las empresas estatales. Todos los gobiernos nacionales hasta 1999 le brindaron gran apoyo y respeto a la ley de 1975 y sus reglamentos, lo cual permitió a PDVSA consolidarse, mantener autonomía operacional y financiera y convertirse en una empresa líder en la industria petrolera global.

II. Internacionalización

Durante la década de los años ´70, los países productores de petróleo disfrutaron de altos precios resultantes de una serie de acontecimientos en el Medio Oriente. Un embargo interrumpió los suministros de petróleo, provocando una cuadruplicación de los precios. De inmediato eso trajo severas consecuencias para los refinadores, quienes tuvieron que luchar para asegurar sus suministros petroleros, al tiempo que veían sus márgenes erosionarse. Fue entonces cuando Venezuela vislumbró la oportunidad de adquirir posiciones internacionales en los mercados de los países industriales, con lo cual constituyó cadenas integradas de producción-refinación-mercadeo. Fue el punto de partida de la estrategia que se denominó “internacionalización”, mediante la cual PDVSA sacó ventaja de las penurias del negocio de refinación, para ganar propiedad total o parcial de sistemas de refinación y mercadeo en otros países. El primer paso se dio con la Veba Oel en Alemania y posteriormente se concretaron varias adquisiciones en Estados Unidos, las cuales dieron origen al actual sistema de la Citgo. Esta estrategia dotó a PDVSA con la nueva dimensión de una verdadera corporación internacional.

III. La Apertura Petrolera

La legislación de 1975, aunque reservó al Estado la industria y el comercio de los hidrocarburos, incluyó una provisión para permitir la participación del sector privado en actividades de petróleo y gas. Esa participación podría darse mediantes dos formas: convenios operativos y asociaciones estratégicas. Los convenios operativos se habían venido usando extensamente para muchas actividades, tales como perforación, registros de subsuelo, cementaciones, etc. Pero el esquema de asociaciones estratégicas no se había usado nunca antes. A principios de la década de los años ´90, frente a la conveniencia de una expansión de producción para aprovechar las crecientes oportunidades que se anticipaban, se planteó la utilización de esos esquemas para complementar lo que pudiera hacer PDVSA por sí sola. El grueso de la actividad sería cumplido por PDVSA, con base en la parte más atractiva y rentable del portafolio de oportunidades. O sea, proyectos de alta rentabilidad, menos intensos en capital y de bajo o ningún riesgo. Para la apertura petrolera se seleccionaron tres diversos esquemas: asociaciones estratégicas para proyectos integrados en la Faja del Orinoco (Se denominaron integrados, porque habrían de incluir producción y mejoramiento del crudo extra-pesado), convenios operativos en campos antiguos, y convenios de exploración y producción y ganancias compartidas en áreas de alto riesgo.

Es importante mencionar que la apertura petrolera se convirtió en un proyecto nacional y fue aprobada después de 18 meses de intensas discusiones en el Congreso Nacional y a lo largo de todo el país. La Faja del Orinoco era un gigante dormido y abandonado, ubicado a 350 kilómetros de las costas venezolanas, sin infraestructura, no rentable, además de inviable, esto último debido a que no existe refinería alguna en el mundo que pueda recibir y procesar 150.000 o 200.000 barriles por día de ese tipo de petróleo. Por otra parte, los campos antiguos seleccionados para los convenios operativos, fueron aquellos que simplemente declinaban hacia su límite económico sin ninguna previsión de inversiones, y por último, los convenios de exploración y producción se firmarían en áreas de alto riesgo, de baja prioridad para PDVSA. La estrategia se tradujo en una inversión de $ 40.000 millones, en 4 proyectos integrados en el Orinoco, 33 convenios operativos en campos antiguos y 8 proyectos de exploración en áreas de alto riesgo. En su pico de producción los proyectos del Orinoco alcanzaron 650.000 barriles por día y los convenios operativos generaron otros 600.000 barriles por día. Los proyectos de exploración y producción en áreas de alto riesgo generaron dos importantes descubrimientos.

IV. Chávez y el Petróleo

Tan pronto como asumió el poder, Chávez demostró su espíritu sectario y de retaliación, al despedir a más de 20.000 trabajadores de PDVSA, exponentes de muchos años de preparación y experiencia, quienes ocupaban sus posiciones con base en un sistema organizado de mérito. La empresa fue convirtiéndose rápidamente en un mero apéndice de la “revolución, se enseñorearon allí las malas prácticas, la incompetencia y la corrupción. Actualmente la llamada “Nueva PDVSA” no es más que una empresa grande con abundantes reservas, pero mediocre e ineficiente en grado extremo, con una nómina que ya pasa de 90.000 trabajadores, en comparación con la de 48.000 trabajadores de la empresa que recibió el actual gobierno.

A pesar de haber criticado duramente los planes de expansión heredados de la anterior administración, durante años el actual gobierno ha anunciado repetidamente planes similares de expansión, los cuales son retrasados un año cada año. Típicamente, los planes anuncian un aumento de producción hasta alcanzar 5.500.000 B/D en 6 años, con inversiones de $ 60.000 millones, de los cuales unos $ 25.000 millones habrían de provenir de empresas internacionales. También anunciada, e igualmente pospuesta indefinidamente, la construcción de 4 refinerías en Venezuela y varias en otros países, el proyecto de LNG Mariscal Sucre, el cual ya acumula una demora de 10 años, 9 nuevos complejos petroquímicos y múltiples gasoductos, entre ellos el “gran gasoducto del sur”, una quimera de corte político-populista de 10.000 kilómetros, con un costo de $ 35.000 millones, para transportar unas reservas inexistentes a mercados inexistentes.

En efecto, existe una inmensa brecha entre lo que se dice y lo que se hace. Tal vez lo más indicativo de esa brecha es que cuando Chávez asumió el poder, la capacidad de producción de PDVSA era de 3.500.000 B/D y actualmente es de 2.180.000 B/D. Pero esa diferencia no revela la verdadera magnitud de la caída, pues hay que tomar en cuenta el incremento de 1.250.000 B/D de los proyectos de la apertura. De tal manera que la caída de producción efectiva ha sido de unos 2.500.000 B/D, y eso sin considerar el aumento sostenido que se anticipaba en el mediano-largo plazo. Aunque el gobierno venezolano abulta inmensamente las cifras, hoy en día la real producción de un país es imposible de ocultar. Las posibilidades de retomar el camino del crecimiento de producción son muy remotas. PDVSA ha perdido su autonomía financiera y no solamente no recibe el dinero requerido para invertir en las cantidades necesarias para crecer, sino que aun si lo recibiera, la empresa ha perdido la capacidad de ejecución para desembolsar eficientemente en la implementación de los proyectos necesarios

Por otra parte, la posibilidad de lograr una efectiva inyección de capital a cargo de empresas internacionales, prácticamente se ha esfumado, como resultado de las agresiones contra esas empresas, violándose contratos, cambiando unilateralmente las condiciones e inclusive mediante expropiaciones, como en los casos de Conoco y Exxon en los proyectos del Orinoco, los cuales se debaten en cortes internacionales. El plan de otorgar a empresas extranjeras nuevos proyectos integrados en esa zona, ha tropezado con grandes dificultades. Aunque 19 empresas compraron los paquetes de información, el proceso ha sido pospuesto dos veces. Extraoficialmente se sabe que las posposiciones han sido debidas a que hay muchas dudas y preguntas sin respuestas. Entre ellas se cuentan los recientes ataques a Cargill, Polar y Coca-cola, expropiaciones de empresas cafeteras, de bancos y de 70 empresas de servicios petroleros. A eso se suma la condición de que PDVSA tendría más de 50% en los proyectos, pero financiado por el socio, quien no tendría derecho al mercadeo de petróleo, y finalmente está la ausencia de arbitraje. En las actuales condiciones, acudir a empresas internacionales es de una lógica indiscutible. Pero muy poco se dice públicamente, porque no es “políticamente correcto” para un gobierno habituado al doble discurso. Venezuela necesita nuevas inversiones para aumentar producción después de la caída brutal de los últimos 10 años, pero la probabilidad de que ello ocurra es muy remota.

V. La Agenda Internacional

En el frente internacional la brecha entre lo dicho y lo hecho es aún más marcada. Desde que asumió el poder hace más de 10 años, el gobierno ha amenazado repetidamente con suspender las exportaciones de petróleo a Estados Unidos para desviarlas hacia China. Sin embargo, esa amenaza es hueca, y 10 años después siguen fluyendo ininterrumpidamente 1.100.000 B/D hacia el norte, simplemente porque responden a docenas de contratos con clientes, que son los más rentables para PDVSA, llevan años de vigencia y nada tienen que ver con el gobierno de Estados Unidos. Por otra parte, la primitiva red refinadora de China no podría procesar los crudos venezolanos, en su mayoría ácidos y pesados. Y finalmente, esa es la única factura que se cobra completa y a tiempo. Durante más de 10 años el gobierno venezolano y PDVSA han firmado cientos de cartas de intención, con Rusia, China, India, Argentina, Brasil, Vietnam, Irán y muchos otros, las cuales constituyen hoy en día letra muerta.

VI. Resumen

La situación de PDVSA y la situación petrolera de Venezuela son sombrías, mientras el gobierno pregona ruidosamente una larga lista de logros y éxitos inexistentes. Tal vez el mejor exponente de la situación está en que el gobierno pregona que produce 3.500.000 B/D, o sea 1.320.000 B/D más de lo que en realidad produce, lo cual ha destruido su credibilidad. Pero la crisis de PDVSA se refleja en la desarticulación de su plantilla de refinación, el colapso de los proyectos de recuperación secundaria, el inmenso aumento de la deuda, la desaparición de la organización de investigación y de la universidad corporativa, la incapacidad de presentar balances auditados y las repetidas violaciones de la ley al dedicarse a docenas de funciones que no le competen, pero que las cumple al servicio de la “revolución”. Aunque Venezuela, debido a la riqueza petrolera de sus cuencas continuará siendo un país petrolero importante aún en las actuales condiciones, las oportunidades para que la sociedad venezolana pueda dar un impulso definitivo al desarrollo continuarán frustradas.

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